Según cuenta Cervantes en la primera parte de Don Quijote:
“Puesto nombre, y tan a su gusto, a su caballo, quiso ponérsele a sí mismo, y en este pensamiento duró otros ocho días, y al cabo se vino a llamar don Quijote; de donde como queda dicho tomaron ocasión los autores desta tan verdadera historia que, sin duda, se debía de llamar Quijada, y no Quesada, como otros quisieron decir.”
En el otro Quijote, el de Avellaneda, el maldito para el cervantismo oficial, pero de gran valor histórico al ser otra versión contemporánea de las aventuras de Don Quijote, el personaje don Alvaro Tarfe[1], un caballero granadino que casualmente pasa por “la Armagasilla”[2] procedente de Granada y rumbo a unas “justas” famosas que van a tener lugar en Zaragoza, en este alto en el camino Tarfe conoce al señor Quijada y le pregunta, tras hospedarse en su casa y darse cuenta de sus ardores caballerescos, que en imitación de quien se puso el nombre de “Don Quijote” y este le contestó que en imitación a ninguno, que como se llama Quijada decidió ponerse Don Quijote “el dia que me dieron el orden de caballería”.
Entre las dos versiones sobre la cuestión del nombre de la misma historia, la de Cervantes y la del anónimo Avellaneda, creo más real la cervantina pues Don Quijote era personaje singular y de idiosincrasia sumamente esforzada buscando nombre a sus cosas y el propio Avellaneda reconoce que los documentos que manejo Cervantes sobre la historia de Don Quijote eran “relaciones precisas”, vamos, los mejores que había, acerca de una historia verdadera guardada en los “anales de la Mancha”.
Luego hemos de aceptar como verídico que ocho días tardó el señor Quijada (en mi opinión este hecho pudo tener lugar en mes julio de 1602[3]) en hallarse adecuado nombre a su recién estrenada condición de caballero una vez tomada la decisión de dar vida al nuevo oficio, lo cual significa que la decisión no le fue fácil. Seguramente en esa semana estuvo manejando muchos y variopintos nombres, desechando colocarse nombres tan sonantes como los que había visto en los libros de caballería, pero tal vez su austeridad natural o la inspiración, la gran fuerza rectora de las tareas caballerescas, le llevó al más parecido a su nombre mundano y que al mismo tiempo sonaba como nombre “músico y peregrino y significativo”[4] “como todos los demás que a él y a sus cosas había puesto”.
Y bueno, ¿por qué Don Quijote?; en el Libro de Buen Amor del Arcipreste de Hita (muy anterior pues es de 1330) encontramos citada la palabra “quijotes” y esos son las partes de las armaduras que cubrían los muslos[5]. Los quijotes eran pues los protectores de los muslos en las armaduras. La armas que toma Don Quijote son de sus bisabuelos (época de los Reyes Católicos y de guerras de reconquista).
Y lo de protector debió de llamar la atención del caballero. Porque la nueva profesión que adoptaba exigía también un renovado nombre y el de Quijote encajaba a la perfección en la función de protector de las esencias humanas, los valores ancestrales aquellos con los que vio la luz el género humano (descritos en el “discurso de la edad dorada”) y que se fueron perdiendo o malvando en el camino, para lo cual vió luz la orden de la caballería andante, especialmente la renovada por Don Quijote.
Don Quijote, el Protector de las Esencias Humanas, esa es y no otra, la verdadera razón de su nombre.
José Luis Mazón Costa, 24 de marzo de 2007, jlmazon@telefonica.net;
[1] Alvaro Tarfe aparece tambien en la segunda parte de Cervantes, lo que indica que Tarfe era un personaje histórico real, del cual no podía prescindir Cervantes porque influyó decisivamente en la tercera salida de Don Quijote que realmente fue a Zaragoza como recoge Avellaneda, según dice Cervantes al final de la primera parte : Pero el autor desta historia, puesto que con curiosidad y diligencia ha buscado los hechos que don Quijote hizo en su tercera salida, no ha podido hallar noticia de ellas, a lo menos por escrituras auténticas; sólo la fama ha guardado, en las memorias de la Mancha, que don Quijote, la tercera vez que salió de su casa, fue a Zaragoza, donde se halló en unas famosas justas que en aquella ciudad hicieron, y allí le pasaron cosas dignas de su valor y buen entendimiento. Ni de su fin y acabamiento pudo alcanzar cosa alguna
[2] “La Argamasilla” en época de Cervantes era la hoy Argamasilla de Calatrava, según consta en las Relaciones Topográficas de Felipe II de 1575; la otra Argamasila, la de Alba, aparece con el apellido de Alba en las mismas Relaciones Topográficas, como lugar de reciente fundación. Al final de la primera parte Cervantes cita “Los académicos de la Argamasilla, lugar de la Mancha, ….”, luego el misterioso “lugar” está desvelado en el propio Quijote cervantino.
[3] En el Quijote de Avellaneda el Rey que reina cuando Quijote llega a Zaragoza es Felipe III y su reinado comenzó en 1598. Si este dato hubiera sido erróneo Cervantes lo habría refutado en su Quijote II donde contesta a Avellaneda. Por otro lado según un manuscrito de Lope de Vega de 14.8.16004 la historia de Don Quijote es ya famosa a esa fecha y el Quijote de Cervantes vió la luz en enero de 1605, siendo ya famoso el caballero andante.
[4] En el cap. I, dice como fué elección del nombre de Dulcinea “...vino a llamarla Dulcinea del Toboso, porque era natural del Toboso; nombre, a su parecer, músico y peregrino y significativo, como todos los demás que a él y a sus cosas había puesto.”
[5] Asi aparece en el “Tesoro” de Covarrubias “en el arnés las piezas que cubren los muslos”

9 comentarios:
¡cuantos rios de tinta que ha dado y dará el famoso Don Quijote de la Mancha!
Pero si eran cuatro: Don Quijote, Sancho, Rocinante y el rucio o asno de Sancho.
Es posible que el nombre de Don Quijote tambien encierre su simbología como dice este blog. Es posible....
Partiendo de que LA MUJER ES SUPERIOR -don Quijote también lo creía así- a mí me interesaría más que la mejor parte de esos ríos de tinta se dedicara a Dulcinea del Toboso y a su relación -en buena parte fabulada-con don Quijote. Textos como las diversas aventuras de los Cerros y sus concomitancias sexuales y volcánicas estarían mejor traídas -así lo cree la Andante- que esos largos e interesantes escritos nominalistas.
Pues siendo cosa muy distinta la andante del encaje o capricho o voluntad de cada momento del señor caballero rafaeldidonabaccio, y habiendose constituido este blog en honor de uno de los más famosos miembros de la andante (verdadera, no falsificada)como fuera don quixote de la mancha, el resucitador de la misma en los tiempos modernos, bien vale que se mantenga el discurso sobre el origen del nombre, don quixote el protector o armadura de las esencias humanas, y no gastar la letra en cuitas tan triviales y ajenas a la andante como los refocilos o refoci-lios del caballero de los Cerros.
El misticismo de Don Quixote.- La obra de Don Quijote enmascara el camino de un personaje profundamente místico para abrirse paso hacia otra realidad, superior a la que le rodeaba; esa faceta de Don Quixote es apenas conocida. Miguel de Unamuno en su "Vida de Don Quijote y Sancho" la evoca, la trata y la idolatra. Y es que Unamuno era otro místico como Don Quijote. Otro Don Quijote entendía mejor que nadie a Don Quijote.
Sabete hermano Sancho que de aquellos tiempos de caballero y escudero andantes que ha para más de cinco siglos que concluimos, yo encerrado por loco donde su trabajo me costó salir y tú de criado de gente principal de Madrid,todavía andan ocupándose las gentes modernas y es que el sabio encantador que dirigió nuestros actos era uno de los mejores que ejercen su oficio eterno por eso tanto lustre y tanta vida ha tenido nuestra historia y la que aun le queda por andar, amigo Sancho, hasta el fin de los tiempos, en donde nosotros ya estamos en reposo infinito.
¿Qué podría significar ésto? " Este fin tuvo el INGENIOSO HIDALGO DE LA MANCHA, cuyo lugar de nacimiento no quiso poner Cide Hamete puntualmente, por dejar que todas las villas y lugares de la Mancha contendiesen entre sí por ahijársele y teneerle por suyo, como contendieron las siete ciudades de Grecia por Homero"
RESPUESTA A AGUA EN LA FIEBRE
En el capítulo 52 (y último) de la primera parte Cervantes reconoce que nada se sabe del fin y acabamiento de Don Quijote, solo que en la tercera salida fué a unas justas famosas que se celebraban en Zaragoza que son las de San Jorge el 23 de abril, creo, y que debieron ser las celebradas en 1592 según se deduce de la lectura del capitulo del capitán cautivo.
La primera parte del Quijote la escribe Cervantes en 1604 y se publica en 1605 (enero) y parece que ya no piensa escribir más sobre Don Quijote, pues no tiene ni ha hallado documentos auténticos sobre lo sucedido en el viaje a Zaragoza del famoso hidalgo. Solo la fama ha guardado dice en los anales de la Mancha detalles borrosos con los cuales no se puede construir una historia verdadera como es Don Quijote.
A los 10 años y presionado Cervantes por la publicacion del Quijote de Avellaneda en 1614 (que no es un plagio sino otra versión de la misma historia real), en 1615 se publica la segunda parte que es una construcción novelada o imaginativa sobre lo que pudo suceder a Don Quijote en la tercera salida o viaje a Zaragoza.
Sobre la aldea manchega de Don Quijote que en el capítulo I dice no querer recordar, al final del libro aparece en una dedicatoria de unos sonetos "A los académicos de la Argamasilla, lugar de la Mancha", luego finamente sí que puso don Miguel cual era el lugar, cosa que parece haber olvidado cuando termina la segunda parte, tal vez porque el primer libro lo había escrito 10 años atrás. Avellaneda identifica este mismo lugar de "la Argamasilla" como patria feliz de Don Quijote. En 1616 fallece Cervantes, al año de publicarse su segundo Don Quijote.
Asi que existen DOS QUIJOTES de Cervantes, el primero es un libro rigurosamente historico y todas las aventuras son reales, el segundo es una "reconstrucción" ideal de lo que pudo haber pasado a Don Quijote en su tercera (y última al menos que sepamos) salida en que fué a Zaragoza.
El autor del blog, donquijotista empedernido y maniático de la historicidad del personaje.
Interesante explicación, concienzuda búsqueda de datos que ilustren la preconcebida creencia en la que creeis, señor mio. Seria respuesta a una jocosa pregunta que pasaré a explicaros. Encontré unos artículos que curiosamente se titulan ¿Quién era Cide Hamete? que me llamaron la atención, artículos también interesantes, muy trabajados, por un hombre experto que seguramente tiene toda la razón y tiene toda la verdad, como vos.
Pero a mi, que me encanta divagar y pensar que todo pudo haber sido de otra manera, el nombre de Cide Hamete me sabe a nombre de mujer, a saber por qué razón y así pensé que bien podría haber sido una mujer cuentista a la que Don Miguel conociera, quizás la que le curó el brazo y que, como tantas otras, quedará por siempre en el anonimato. Ya sé que no tengo dato alguno en el que basarme, pero se me ocurre que bien podría ser...
Oh Don Quijote aldeano y mundial,
oh hermano Panza aventurero escuderil,
oh Rocinante fiel,
oh rucio fraternal,
oh Dulcinea altanera que ganaste fama universal sin mérito ni merecido alguno de tu parte,
sois ahora duraderos como planetas
que orbitan alrededor de una estrella
girando sin cesar,
con miles y miles de dias transcurridos
y billones aun por pasar
hasta el fin de vuestro género
Oh cuanto poder guardado en tan poco espacio
y qué tinta más viva
la que usó Cervantes
cuando escribió la historia
de Don Quijote
y Sancho Panza
sin percatarse
de que el propio cielo
la encargaba la tarea
que en moneda etérica cobraría
cuando ya estuviera en la otra vida
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